lunes, 12 de octubre de 2009

La aventura de ser maestro.

La aventura de ser maestro de José Esteve, maravillosa reseña de cómo nos transformamos al ejercer la docencia.
El primer día de clase… como olvidarlo. En mi experiencia personal, enfrentarme a un grupo más numeroso, me hizo pensar en arrepentirme, es muy diferente cuando solo asesoras grupos de 20 personas máximo. Generalmente, los maestro que no tenemos bases en la docencia, hacemos una retroalimentación de cada clase impartida para determinar los errores y eliminarlos. Como bien dice Esteve: somos maestros de “ensayo y error”.
En mi caso, aunque estudié la licenciatura en química, tenía claro que el ejercer la labor docente también era uno de mis objetivos. Considero que cuando realmente te encuentras satisfecho con tu vocación, esto ya no es un trabajo, es un placer.
Particularmente, leí acerca de técnicas para dialogar con los alumnos y realizar lo que denominamos “negociaciones”. Aún después de seis años como docente siento que todavía me hace falta prepararme día a día para ser mejor docente. Ansío alcanzar la libertad, pues reconociendo el proceso de globalización en la que vivimos, es importante estar actualizado y conocer las tendencias, para poder lograr una comunicación efectiva con el joven.
La convivencia diaria con los estudiantes es una motivación. En ellos y con ellos redescubrimos el quehacer del docente. Los jóvenes de ahora tienen mucha información a su alcance, desafortunadamente, el mal uso de esta información llega a confundirlos si no tienen una orientación adecuada.
Afortunadamente, creo que los maestros que nos encontramos comprometidos con la educación siempre estamos disponibles a cambiar nuestra forma de pensar y a renovar nuestro perfil educativo, enfrentar las realidades de nuestra comunidad y ser capaces de afrontarlo para llegar a ser vencedores.
¿Cuál es la parte difícil?, encontrar la manera de encender ese deseo de aprender en aquellos que no tienen interés. Enterrar en el alumno la duda de… ¿será realmente necesario?, ¿qué pasaría si…? Es una buena manera de introducirlo al nuevo conocimiento o enganchar el ya adquirido.
Creo que el buen maestro “sabe” que es bueno. No necesita de reconocimientos personales. Sabe que frase decir y encontrar las palabras adecuadas hace que la tarea de transmitir sea más fácil y dinámica. El premio: basta con una sonrisa de agradecimiento.
Como consejo, cuiden el dominio en cuanto los canales de comunicación. Este punto es importante, ya que la estimulación auditiva es esencial para mantener “viva” una sesión de clase.
Si bien es cierto, que la remuneración económica es importante, creo que somos los maestros los que debemos revalorar la condición docente. Creo que si seguimos en esta noble labor es porque tratamos de rescatar el “barco hundido”.
Éxito para todos los compañeros.

3 comentarios:

  1. Hola Ligia.
    Quedó muy bien tu blog, espero poder contar con tu ayuda para la creación de blogs y otras cuestiones en internet.
    Saludos.

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  2. Hola Ligia

    Ya leí tu primer artículo, caray cuantas verdades, el maestro por vocación recibe un verdadero estimulo a partir de una sonrisa de satisfacción por parte del alumno al haber comprendido la intención de una clase.

    La satisfacción y el reconocimiento hacia nosotros parte de nosotros mismos como resultado de la percepción que tenemos del logro alcanzado en los muchachos, y que ellos mismo nos hacen saber, en una intimidad que no se percibe dentras de un escritorio, sino en el aula misma.

    Nos enfrentamos a tantas cosas que son de mayor interés para el alumno, como producto de la mercadotecnia que cada día tenemos que reinventarnos como docentes para poder captar la atención del alumno. Qué tanto interés podemos despertar en el alumno en competencia con el x-box, el wii, los espacios virtuales, el chat, los espacios de moda para los jóvenes, los moviles que les brindan música y foros desde sus celulares para chatear, etc.

    Noble tarea, pero llena de satisfacciones cuando sembramos la semilla del interés y la necesidad de aprender cosas útiles para la vida.

    Saludos

    Álvaro Menchú

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